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	<title>hipercroquis &#187; entrevistas</title>
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	<description>arquitectura + media desde 2006</description>
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		<title>Deyan Sudjic: &#8220;La arquitectura se propaga como la gripe aviar&#8221; (entrevista)</title>
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		<pubDate>Fri, 24 Aug 2007 12:32:34 +0000</pubDate>
		<dc:creator>javier milara</dc:creator>
				<category><![CDATA[arq + poder]]></category>
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		<description><![CDATA[[publicado en EL PAIS, 04/07/2007] EL PODER DE LA ARQUITECTURA es una entrevista a Deyan Sudjic por ANATXU ZABALBEASCOA Cuando Deyan Sudjic (Londres, 1952) se dio cuenta de que jamás sería un gran arquitecto cambió los plazos largos de la construcción por la inmediatez del periodismo. Crítico de arquitectura en The Observer, fundó la mítica [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><em>[publicado en <a href="http://www.elpais.com">EL PAIS</a>, 04/07/2007]</em><br />
EL PODER DE LA ARQUITECTURA es una entrevista a Deyan Sudjic por ANATXU ZABALBEASCOA</p>
<p>Cuando Deyan Sudjic (Londres, 1952) se dio cuenta de que jamás sería un gran arquitecto cambió los plazos largos de la construcción por la inmediatez del periodismo. Crítico de arquitectura en The Observer, fundó la mítica revista Blue Print y dirigió la italiana Domus. Hoy es, además, director del Design Museum de Londres, junto a Tower Bridge, en la renovada orilla sur del Támesis. Allí habla de su polémico ensayo La arquitectura del poder (Ariel), en el que sostiene que la arquitectura nunca cambia, que siempre tiene que ver con lo mismo: el poder, la gloria, el espectáculo, la memoria, la identidad y las preguntas primordiales.</p>
<p>PREGUNTA. ¿La arquitectura tiene que ver hoy con lo mismo que hace 2000 años?<br />
RESPUESTA. Es cierto que hoy las cosas suceden antes. Hay más gente y nos movemos más. Pero no es algo novedoso. Tampoco lo es la globalización. La gente siempre se ha movido. Las ciudades son más antiguas que los países. Londres existió mucho antes que Inglaterra. Alejandría era hace 2000 años una ciudad con judíos, latinos y árabes. Y eso, para mí, es la condición contemporánea.<span id="more-171"></span></p>
<p>P. Usted dice que casi todos los políticos terminan por usar a los arquitectos. ¿No se da también el caso contrario?<br />
R. Los arquitectos son los políticos más listos. Aunque los hay tontos. Todos los políticos buscan el efecto Guggenheim. Es un hecho. Pero bueno, uno escribe un libro y exagera para transmitir una idea.</p>
<p>P. ¿Ha exagerado mucho?<br />
R. No. Alguien lo describió como una mezcla de cotilleo e investigación. La mayoría de los historiadores de la arquitectura no dan relevancia a ciertos factores contextuales. Mi objetivo no era tanto describir edificios sino explicar qué los hace posibles.</p>
<p>P. En su libro menciona a Hitler como inventor del efecto Guggenheim. ¿Lo hace con cinismo?<br />
R. No. Me sorprendió leer en el diario de Speer [el arquitecto del Tercer Reich] cómo el ministro de finanzas pedía en 1934 moderación en el gasto y Hitler decía que no se le hiciera caso: que llegarían los americanos y verían el proyecto para el nuevo Berlín. Pero el origen de ese fenómeno está en las aldeas de la Toscana, que organizaban el turismo religioso en torno a las reliquias de los santos. La idea de crear un sitio aparentemente mágico se basaba ya en la certeza de que llegarían los visitantes.</p>
<p>P. Nunca ha habido tanta arquitectura, y tan visible, hecha por tan pocas personas. ¿Cuál es el peligro?<br />
R. Muchos: quien compra una firma y no un proyecto puede acabar adquiriendo una caricatura. El trabajo que se hace con prisas no puede ser bueno.</p>
<p>P. ¿Cree que lo que ocurrió en el mundo del arte, que los críticos debían decir lo que estaba bien y lo que no, está comenzando a pasar en la arquitectura?<br />
R. Las cosas se ven diferentes cuando sabes quién firmó el cuadro. Norman Foster tiene un estudio de 900 personas. Zaha Hadid está en 250 y eso cambia las cosas. Y supongo que Moneo todavía trabaja con 25. Es una elección. Pero parece que no puedas decir que no. La caravana de arquitectos se ha trasladado de Pekín a Dubai. Lo siguiente será Kazajistán. Te preguntas por qué la gente dice sí.</p>
<p>P. ¿Serían más felices siendo 25?<br />
R. Sería una buena pregunta. Algo cambió cuando desapareció la división entre los arquitectos del círculo cultural y los comerciales. Hace 25 años, los arquitectos de los que hemos hablado no hubieran construido torres de oficinas en Londres sino bibliotecas, museos y vivienda social para zonas en desarrollo.</p>
<p>P. ¿Y cuál es el precio por construir tanto?<br />
R . Foster, cuando era algo más joven, firmó obras maestras que lo convirtieron en un genio. El Banco de Hong Kong &amp; Shanghai, por ejemplo. Ahora, te asomas a la ventana y ves diez proyectos de Foster. Ninguno es malo. Todos son bastante buenos. Pero él, en determinado momento, tuvo que tomar una decisión: ¿Quiero ser bastante bueno o sobresaliente?</p>
<p>P. ¿Qué será lo siguiente en arquitectura? ¿Qué viene tras el star system?<br />
R. Nos acercamos a una época de arquitectura austera. Los estudiantes vuelven a valorar el trabajo pegado a la tierra que hicieron los Smithson.</p>
<p>P. Su libro sale ahora en chino, pero censurado, sin el capítulo sobre la plaza de Tiananmen.<br />
R. Sí, y no sabía si publicarlo o no.</p>
<p>P. ¿Por qué accedió?<br />
R. No quiero que me prohíban la entrada en China. Es demasiado interesante lo que está sucediendo.</p>
<p>P. ¿China es hoy la tierra de las oportunidades o territorio de gánsteres, el Chicago del siglo XXI?<br />
R. Eso es Moscú, donde no tienen interés en ningún sistema legal. La mujer del alcalde es una de las mayores constructoras de la ciudad, pero la tragedia es todo lo que están destruyendo. Pekín es otra cosa. Si hoy lanzara una revista de arquitectura lo haría en Pekín. Está ocurriendo tanto y tan rápido que estar allí cuatro años significa ver cambiar el mundo. La primera vez que fui, hace quince años, sólo había camiones con verduras y el aeropuerto era como un refugio. He ido seis veces y cada vez es un sitio diferente. El boom de la construcción es también el agujero negro por el que el mundo está desapareciendo. Supongo que el partido comunista sabrá reconocer una situación prerrevolucionaria, porque eso es lo que tienen allí.</p>
<p>P. ¿Y qué es Dubai?<br />
R. Un intento interesante de cambiar la perspectiva del mundo. En Dubai hablan de estar a medio camino entre Bombay y París. Se está creando un mundo que tiene también otros centros. Allí ves todo tipo de extravagancias -un salto de esquí en medio del desierto y cosas así- y no ves muchos árabes, sino indios, iraníes, chinos. Es una cultura híbrida que aprende de Singapur, la primera ciudad-Estado contemporánea junto a Hong Kong. Hacen lo mismo que ellos. Primero, fundar una línea aérea. Luego, invertir en guggenheims.</p>
<p>P. &#8220;El problema de los rascacielos&#8221;, escribe usted, &#8220;es que no sabemos qué pensar de ellos. Y que las torres más altas del mundo se construyen ahora en ciudades que no sabríamos ubicar en el mapa&#8221;. ¿Cómo va a cambiar esto el mundo?<br />
R. El cambio puede verse ya en las ciudades europeas. Hace veinte años hubiera sido imposible hacer rascacielos en Londres o en Barcelona. La gente se acostumbra a que las ciudades tengan un aspecto y cuesta cambiarlo. Creo que el alcalde de Londres fue a Pekín y vio que primero habían construido el perfil de la ciudad y luego comenzaron a crear puestos de trabajo. E importó el modelo.</p>
<p>P. De modo que nos copian y les copiamos la copia.<br />
R. Sí. La arquitectura se propaga como la gripe aviar. Un rascacielos es una idea muy básica. También el Guggenheim. Se levantan esos edificios para mejorar las ciudades, pero el objetivo es que los fabricantes no se vayan a otro sitio.</p>
<p>P. ¿Hay algún peligro en mezclar lo local con lo universal?<br />
R. Una vez le pregunté a Enric Miralles por qué algunas culturas producen buena arquitectura y otras no. Me respondió que era como las setas en el sótano: pones una y el resto crece solo. Algunas culturas producen una cultura arquitectónica propia. China va camino de hacerlo. Japón lo hizo hace años. Finlandia la tiene. Y Cataluña. Austria también pero Alemania no. Los grandes arquitectos ejercen una sombra sobre los demás, pero sirven de estímulo. Piense en lo que Barragán hizo por México. Los buenos arquitectos hacen que una cultura lejana pase de la periferia al centro.</p>
<p>P. ¿Y qué hace a un buen arquitecto y a un buen edificio?<br />
R. La capacidad para entender las cosas de otra manera, trabajo duro, autenticidad. Lo realmente malo en arquitectura es lo que no puede cambiar: viviendas sociales que no admiten variaciones, oficinas que no pueden alterarse. Los almacenes del siglo XIX son hoy magníficos museos o viviendas. Las ciudades que sólo pueden crecer de una manera son malas. Las que pueden cambiar y adaptarse son las buenas.</p>
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		<title>Santi Cirugeda: el agitador de la arquitectura (entrevista en EPS)</title>
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		<pubDate>Tue, 14 Aug 2007 16:48:13 +0000</pubDate>
		<dc:creator>javier milara</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Por ANATXU ZUBALBEASCOA (en El Pais Semanal) Es un arquitecto alegal. Aprovecha vacíos en la ordenanza para construir en solares o azoteas. Es la otra cara de la moneda de los arquitectos amos del universo, que concibe su profesión como una forma de solucionar problemas y no de crearlos. Se está convirtiendo en una estrella. [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Por <strong>ANATXU ZUBALBEASCOA</strong> (en <a href="http://www.elpais.com/suple/eps/" target="_blank">El Pais Semanal</a>)</p>
<p><a href="http://www.recetasurbanas.net/"><img src="http://www.elpais.com/recorte/20070805elpepspag_2/LCO340/Ies/Santiago_Cirugeda.jpg" align="right" height="305" width="224" /></a>Es un arquitecto alegal. Aprovecha vacíos en la ordenanza para construir en solares o azoteas. Es la otra cara de la moneda de los arquitectos amos del universo, que concibe su profesión como una forma de solucionar problemas y no de crearlos. Se está convirtiendo en una estrella.</p>
<p>Solar entre medianeras en el barrio madrileño de Lavapiés. El fotógrafo retrata a Santiago Cirugeda (Sevilla, 1971) en ese hueco entre dos edificios. Se han colado tras la valla. Cirugeda se detiene a mirar unas vigas de madera: &#8220;Con esas vigas hacía yo virguerías&#8221;, se ríe. Calle de la Torrecilla del Leal. Olor a lejía de la cervecería junto al solar. Trapicheo en la esquina con la calle de la Escuadra. Muy cerca, en la calle del Olivar, Cirugeda levantó hace unos años un alojamiento temporal. Con un edificio hecho en pocos días ocupó un solar. El inmueble se convirtió en un centro para una asociación del barrio. A eso se dedica este arquitecto. A edificar en solares desocupados, a aprovechar vacíos legales para levantar viviendas en azoteas, a construir parques para los ciudadanos hartos de vivir sin parque y al lado de un descampado.<span id="more-162"></span></p>
<p><strong>La arquitectura, aliada tradicional del poder, ¿puede aliarse con la agitación?</strong></p>
<p>Aunque hoy represente más el espectáculo que el compromiso social, puede aliarse con cualquiera. La arquitectura da un servicio igual a la Administración que a la gente sin hogar.</p>
<p><strong>¿Se hizo arquitecto para demostrar que los arquitectos no son necesarios?</strong></p>
<p>Desde pequeño tenía vocación de intervenir, de cambiar cosas en la ciudad. Ingenuamente, pensaba que siendo arquitecto podría hacer más cosas. Luego, con la educación que recibí me di cuenta de que no hacía falta. Se puede y se debe hacer una ciudad con otras herramientas que no son la arquitectura.</p>
<p><strong>¿Qué herramientas?</strong></p>
<p>El asociacionismo, la clandestinidad. Una movilización puede cambiar más una ley que cualquier arquitectura. Puede solucionar problemas de habitabilidad, de acondicionamiento. En el trabajo que hacemos, la forma final de la arquitectura importa muy poco. Da igual que sea plástico negro o blanco.</p>
<p><strong>¿Por qué quería ser arquitecto ya de niño?</strong></p>
<p>Porque las ciudades me parecían horribles. Con huecos, con lugares desperdiciados, faltos de uso.</p>
<p><strong>¿Cómo se da cuenta un niño de que una ciudad no funciona?</strong></p>
<p>Yo soy sevillano. El centro histórico de Sevilla es el mayor de España con diferencia, catalogado. Pues no había columpios.</p>
<p><strong>¿Y siendo usuario de columpios tomaba ya nota de las carencias urbanas?</strong></p>
<p>Desde que tengo uso de razón recojo basura para hacer cosas. Mi madre lo sabe. Ella dice que hoy hago lo mismo que hacía de pequeño. En eso soy afortunado. Por lo demás, me fastidian y me fascinan los lugares vacíos.</p>
<p><strong>¿Por qué?</strong></p>
<p>Son lugares irreales, en <em>stand by</em>. Todavía no son, pero pueden ser. En los sitios deben ocurrir cosas. Y allí nunca pasa nada.</p>
<p><strong>¿Horror al vacío?</strong></p>
<p>No. No es una cuestión estética. Es que necesito que se usen las cosas. Siento urgencia por dar vida a las cosas que no la tienen y que deberían tenerla: un solar, un edificio vacío. Creo en el reciclaje de lugares tanto como en el de objetos.</p>
<p><strong>¿Los arquitectos son demasiado obedientes? ¿Nunca repiensan la ciudad?</strong></p>
<p>Hay de todo. Pero todos participan en los concursos que convocan los políticos y la actitud crítica es mínima. Hay un servilismo absoluto. Hay tantas ganas de construir, tantas ganas de poner ahí tus huevos, que uno deja hasta de pensar. Hay, eso sí, mucha elegancia en las formas, mucha elegancia en el trato político. Yo apenas veo arquitectos que pongan en juego su vida laboral por quejarse por algo injusto.</p>
<p><strong>¿Le asusta poner en juego su vida laboral?</strong></p>
<p>Ese miedo viene de vez en cuando. Pero como todo lo que hemos planteado lo hemos construido&#8230; He construido más como estudiante de arquitectura que como arquitecto. Ahora volvemos a hacer unas casas autodenunciadas que ya hice hace siete años. Viviendas ilegales para intentar buscar un protocolo legal que legalice esa situación.</p>
<p><strong>A la gente que no tiene casa, a los jóvenes sin vivienda, ¿les aconseja que salgan a la calle a protestar? ¿Que tomen la calle?</strong></p>
<p>La protesta pacífica es importante. Durante años me he nutrido de los correos electrónicos que llegan (www.recetasurbanas.com) con gente que cuenta sus problemas, sus dudas sobre la vivienda. Te piden ayuda técnica para poder hacerse una casa. Y soluciones hay muchas.</p>
<p><strong>¿Tiene muchas?</strong></p>
<p>Hay montones. Las cooperativas nórdicas: &#8220;Danos suelo, nosotros construimos&#8221;. No somos propietarios de la casa, pero la utilizamos toda la vida. Rehabilitemos edificios públicos y luego utilicémoslos nosotros.</p>
<p><strong>¿No hay ganas de solucionar el problema?</strong></p>
<p>Ganas por parte de los jóvenes es muy difícil. Pero aun así, hay algunos echados para adelante. Tienen un pequeño ahorro y se quieren esforzar en hacer una casita.</p>
<p><strong>De las suyas, ilegales, claro.</strong></p>
<p>Sí, claro.</p>
<p><strong>España es uno de los países con más propietarios. Seguramente hay más hipotecas asumidas que ganas de salir a la calle. ¿Cómo convence a un joven con cuatro duros para que los invierta en una vivienda ilegal que puede perder?</strong></p>
<p>Un ejemplo. Mi amigo Pepe lleva siete años en una vivienda ilegal. Tiene una casa estupenda en una azotea.</p>
<p><strong>¿De quién es la azotea? ¿De su familia?</strong></p>
<p>Nada de eso. Estamos llegando a acuerdos con comunidades de propietarios con pocos recursos. Se pueden construir casas en la azotea con un contrato entre ellos. El inquilino paga un alquiler y gastos de comunidad. Con eso limpian la escalera o pintan la fachada. Todos ganan.</p>
<p><strong>¿Usted ha tenido problemas con la ley?</strong></p>
<p>Claro. Cuando puse los columpios en las cubas para hacer un parque tuve que ir a comisaría. O cuando puse los andamios para agrandar unas viviendas. Ahora he hecho una demolición en Fuerteventura. Contraté una excavadora para cortar una carretera. Y se ha cortado.</p>
<p><strong>¿Para qué?</strong></p>
<p>En Fuerteventura se hizo esa carretera de varios kilómetros para una urbanización que se paralizó en los tribunales. La obra está parada, pero la carretera no desaparecía. Hicimos unos carteles explicando un supuesto proyecto del Cabildo para acabar con todo aquello. Luego contraté a un señor y levantó la carretera. Es una manera de intervenir directamente. Los que más incumplen la normativa suelen ser los de la Administración pública.</p>
<p><strong>¿Cuándo decidió protestar y por qué?</strong></p>
<p>No empecé protestando, sino solucionando. Muy tímidamente, cuando puse columpios sobre contenedores en un descampado para que el barrio tuviera una zona de juegos, creo que solucioné una carencia.</p>
<p><strong>¿No empezó agrandando la casa de sus padres?</strong></p>
<p>A la vez. Yo tenía el problema de la mayoría de los jóvenes: que viven con sus padres y no pueden tener la intimidad que necesitan. Ocupé la azotea. La conecté al piso de mis padres con un tubo. Luego, por problemas familiares, me fui de casa. Y me puse a hacer casas para otros. Porque no tenía ganas de romper esa vida familiar que teníamos.</p>
<p><strong>¿Cuántos son en su casa?</strong></p>
<p>Éramos cuatro chicos, uno de mis hermanos falleció. Y de ahí vino toda esa historia, nuestro problema.</p>
<p><strong>Y su padre, coronel del ejército, ¿qué cara ponía ante sus ocurrencias?</strong></p>
<p>Siempre ha respetado mi actitud. Le cuesta entender mis replanteos legales, porque tiene unas convicciones muy fuertes. Él me animó a estudiar arquitectura.</p>
<p><strong>¿Sus hermanos qué hacen?</strong></p>
<p>Uno es abogado; el otro, economista. Y el que falleció era militar.</p>
<p><strong>¿Su madre?</strong></p>
<p>Ama de casa. Pero trabaja más que todos nosotros juntos. Y es animadora absoluta de las cosas que yo hago. Cuando puse los columpios me decía: &#8220;Yo voy con mis amigas, nos sentamos allí, y si la gente no los usa, les animamos a que se monten&#8221;. No hizo falta. Se usaron mucho. Pero yo no hacía las cosas por denunciar. Yo hacía lo que hacía falta. Luego fui tomando conciencia de que hacer lo que nadie ha hecho es protestar. Ponerte a solucionar problemas puede ser protestar. Pero yo no era protestón. De hecho, necesitaba mucha serenidad, porque tenía que estudiar la ordenanza y ver por dónde fallaba para interpretarla.</p>
<p><strong>¿Se ve poniendo tornillos toda la vida?</strong></p>
<p>Creo que sí. Los proyectos que estamos haciendo funcionan todos con tornillos. Y eso, además de abaratar la construcción, hace que le tomes más cariño a lo que haces. Además, como montar cosas con tornillos requiere plazos tan cortos, te relacionas con la gente que va a ser usuaria. A mí me gusta. El otro día suspendí una exposición en Nueva York por irme a poner tornillos a Granada. Eso sí que es una experiencia personal, tres días poniendo tornillos juntos.</p>
<p><strong>Ese mundo de charlas y exposiciones en las que participa para financiarse, ¿no teme que le aparte de su objetivo?</strong></p>
<p>El mundo del arte es muy caprichoso. Si al mundo del arte le da por pasar de mí, yo voy a seguir haciendo lo mismo.</p>
<p><strong>¿Qué opina del mundo del arte actual?</strong></p>
<p>El mercado está condicionando mucho el trabajo de los artistas. Eso no es malo. Lo malo es que condicione su criterio.</p>
<p><strong>¿Para qué quieren los ricos, que son los que pueden comprar arte, meterse lo subversivo en casa?</strong></p>
<p>Seducción pura y dura, ¿no? Lo que gusta es lo que no tienes. También los políticos se dedican a seducir.</p>
<p><strong>¿Con usted lo han intentado?</strong></p>
<p>Hay políticos que se dedican a eso. A mí me han propuesto que haga algo más cercano a sus propuestas que a lo que yo quería: un uso distinto para el suelo urbano. Puedo entender a amigos que han caído en la seducción. Un mal momento, una enfermedad, una racha de soledad. Puedo entender que uno, un día, acepte participar en un concurso en el que no es legal ir ya como ganador. ¿Vas a hacer mal el proyecto? No. Entiendo la tentación. Pero ahora mismo tengo la fortuna de trabajar en un colectivo, una red de amigos. Si yo estoy más hundido, ellos están trabajando, poniendo contenedores o reciclándolos o haciendo un centro social.</p>
<p><strong>Las lagunas de las ordenanzas, que son su campo de acción, ¿terminarán un día?</strong></p>
<p>No. No se acabarán nunca porque la ilegalidad es una cosa tan antigua como la propia ley. La ilegalidad normalmente se aplica al beneficio económico puro y duro, y en nuestro caso planteamos ciertas ilegalidades no como un fin, sino como un medio. Lo que hacemos es tratar de cambiar la situación y llegar a legalizar situaciones diferentes. Siempre habrá que replantear la legislación. Es parte de su lógica. Las legislaciones deben evolucionar y hacerse mejores. No se puede ser perezoso para cambiar las cosas.</p>
<p><strong>¿Se tiene que ser joven?</strong></p>
<p>Conozco gente mayor mucho más joven que los jóvenes. Gente que viene de otra radicalidad, de otras posiciones ideológicas. La gente joven hoy vibra muy poco. En las asociaciones, los jóvenes se hacen visibles, pero a nivel general, la cosa de la juventud va mal.</p>
<p><strong>¿Cómo lo nota?</strong></p>
<p>Para empezar, por el alumnado. No doy clase en una universidad, sino en veinte. Hago talleres. Y siempre pregunto por el alumnado. La opinión en los últimos quince años es siempre la misma: más acomodado, menos curioso, más competitivo&#8230; La posición crítica o la vas reforzando de joven o estás perdido. Si no lo haces, al final te tragas una hipoteca, un trabajo de mierda y lo que haga falta. Es tan sencillo como eso. Y hay gente vieja alucinante. El otro día en Ginebra conocí a un arquitecto, Hans Peter Muller. Vivía en una casa hinchable. Treinta y cinco años llevaba allí. Se hartó de los procesos ideológicos y dijo: &#8220;Para teoría, vosotros. Yo me voy para otro lado. Me voy a hincharla&#8221;.</p>
<p><strong>¿No se cansa de vivir fuera de la ley?</strong></p>
<p>No me canso porque no vivo fuera de la ley. Planteo legalidades continuamente. Vivo alquilado. Tengo un coche de segunda mano. No tengo propiedades. Lo que cansa es replantear continuamente la legislación. Eso sí.</p>
<p><strong>¿A su madre no le preocupa que no tenga casa?</strong></p>
<p>Pues sí. Obviamente, mi madre, como buena madre española, siempre me dice: &#8220;Santi, intenta comprar la casa. Habla con el casero. A ver si te compras un coche mejorcito&#8221;. Pero como dice mi hermano mayor: tiene que haber gente de todo tipo. Claro que hay malas rachas&#8230;</p>
<p><strong>¿Por qué hay tan pocos arquitectos socialmente ejemplares?</strong></p>
<p>Porque no están claros los cauces. No sabrán cómo trabajar. Es más clara la estrategia de ganar un concurso que plantear un trabajo colectivo. En la escuela de arquitectura aprendes que una de las vías para trabajar son los concursos. Pero nadie se plantea que un concurso es tratar de solucionar con una pieza arquitectónica la ciudad que otros han inventado en un pliego de condiciones. Hay que plantear si hace falta un museo, no si va a ser marrón.</p>
<p><strong>¿Por qué a los arquitectos les preocupa más ser elegantes que implicarse socialmente?</strong></p>
<p>Puede que por la imagen que muchos tienen de sí mismos. No he visto profesión más soberbia. Como arquitecto, o eres borde y aparentemente intelectual o no te valoran. En los noventa estaba de moda hablar de los procesos. Cogían una mancha de su camisa, la fotocopiaban y de ahí salían los trazos para hacer la arquitectura. Yo les pregunté que puestos a elegir un proceso, por qué elegían ser elegantes. Les dije que en el arte de entonces estaban trabajando con el sexo, con excrementos, con el miedo, con la violencia. Y ellos, con cositas de colores. &#8220;Si lo que os interesa es el proceso&#8221;, les dije, &#8220;sois más pobres que los artistas&#8221;. Les molestó. Me respondieron que hiciera yo arquitectura con mierda.</p>
<p><strong>Lo social, como lo sostenible, ¿no se ha convertido en una moda?</strong></p>
<p>La palabra, por sobreusada, está vacía de contenido. Pero está claro que lo sostenible es lo que se mantiene con lo mínimo, lo que funciona bien. Socialmente, eso se ve en los barrios. Cuando uno se empieza a desarticular por falta de tranquilidad, por desigualdad de equipamientos, por absentismo escolar, por paro&#8230; hay cien indicadores que avisan: peligro a la vista.</p>
<p><strong>Si todo es tan mensurable, ¿por qué no lo solucionan los políticos?</strong>&lt;</p>
<p>Los planes de barrio pintan aquí y repintan allá. Pero no atajan los problemas de raíz. Hay que ver los problemas, no los equipamientos. En Europa, la iniciativa ciudadana es crucial. En España no tenemos esa cultura.</p>
<p><strong>¿Hasta qué punto le afecta su manera de entender la arquitectura? ¿Hace lo que quiere con su vida? ¿O está ya tan metido en este asunto que no concibe otra manera de vivir?</strong></p>
<p>Ahora mismo me cuesta concebirla.</p>
<p><strong>¿Y si se enamorara?</strong></p>
<p>Se podría compatibilizar.</p>
<p><strong>¿No se quita cosas de la cabeza por imposibles?</strong></p>
<p>No. Ni una pareja ni un hijo, por ejemplo. Mi trabajo me ha quitado tiempo, tiempo que compartí con una persona, eso sí. Pero si fuese empresario, también tendría poco tiempo.</p>
<p><strong>¿No teme terminar más en bienales de arte que en descampados?</strong></p>
<p>No, qué va. Digo más veces que no a bienales que a descampados.</p>
<p><strong>¿Y el día que le haga falta dinero?</strong></p>
<p>Todavía tengo mucho por hacer: conferencias, docencia y hasta alguna pequeña arquitectura. Alguna produce dinero, el 10% de lo que hago lo cobro.</p>
<p><strong>¿Por ejemplo?</strong></p>
<p>La ampliación del Museo de Arte Contemporáneo de Castellón: 12.000 euros. Sé que es poco. Pero es así. En Moratalaz vamos a hacer un vivero empresarial para gente que haya acabado la carrera. Les daremos una unidad y que ellos construyan lo que quieran. Yo colaboro con instituciones y a la vez hago proyectos ilegales. Los activistas acérrimos creen que estás perdido cuando te ven hablando con políticos. O cuando vas a una bienal de arte. Pero yo voy a todas las fiestas. En unas me porto bien. En otras no.</p>
<p><strong>¿Se pone una chaqueta cuando trata con políticos?</strong></p>
<p>No. Siempre voy igual, con una camiseta.</p>
<p><strong>¿No teme acabar con cierta esquizofrenia?</strong></p>
<p>En absoluto. Soy siempre el mismo. Con mi camiseta. La primera vez que di una conferencia, mi padre me trajo una chaqueta. Y le expliqué por qué me la tenía que quitar. No me lo ha pedido más.</p>
<p><strong>¿Y no le apetece nunca ponerse una?</strong></p>
<p>Algún día. En la Feria de Sevilla me la pongo. No me siento esclavo.</p>
<p><strong>¿Le parece entonces que lo fuera de la ley tiene hoy un lugar en el arte?</strong></p>
<p>El arte puede abordar cualquier problemática. La diferencia entre el arte y mi trabajo es que si un artista pone una cuba en la calle y llega la policía, el artista dice: &#8220;Soy artista y tengo un permiso del Reina Sofía&#8221;, y el policía va y le pone una valla protegiendo la cuba. El artista pone una cosa en la calle porque tiene que cumplir un precepto. Yo todo lo que he hecho en la calle lo he hecho porque soy ciudadano. No voy a la Gerencia de Urbanismo y digo: &#8220;Soy Santi Cirugeda, déme una licencia&#8221;. El arte todavía no tiene capacidad de ser ilegal. Puede hablar de lo ilegal. Por eso digo que para mí el arte es una fiesta más.</p>
<p><strong>¿Se puede dormir en un banco en la calle?</strong></p>
<p>La ley dice que no.</p>
<p><strong>¿Y subirse a un árbol y quedarse como el barón rampante?</strong></p>
<p>El árbol es un bien de propiedad pública. Si lo dañas, te pueden multar.</p>
<p><strong>Si no lo dañas, ¿te puedes quedar?</strong></p>
<p>Teóricamente sí. La ley de civismo catalana es la más severa hoy. Impide atar una bicicleta en una farola, sentarse en el respaldo de un banco, dormir en la calle. Y está cundiendo el ejemplo. Cada vez es más castrante pasear por la calle. En Sevilla, que el <em>botellón</em> era algo habitual, ya no sólo está prohibido, también lo está cualquier agrupación que pueda producir molestia a los vecinos. Hicimos un <em>botellón</em> de agua, y vino la policía y nos echó. No se puede siquiera ingerir alimentos en la calle. Esa ley, obviamente, la usan cuando quieren usarla. A una señora con un cruasán no le dicen nada. A un <em>hippy</em> comiéndose una pizza en un portal a las tres de la madrugada, yo he visto cómo le tiraban la pizza al suelo. Son ordenanzas arbitrarias.</p>
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		<title>Santiago Cirugeda: entrevista en Alg-a</title>
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		<pubDate>Tue, 14 Aug 2007 16:47:24 +0000</pubDate>
		<dc:creator>javier milara</dc:creator>
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		<category><![CDATA[críticas]]></category>
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		<description><![CDATA[Por Vanesa Díaz, para alg-a &#160; - Santi, queríamos preguntarte sobre los espacios intermedios que encontramos desolados, por ejemplo entre las facultades de Bellas Artes de formación y después el paso gigantesco a museos, galerías, centros de arte que son más de exposición, el espacio intermedio que queda abandonado, de creación, experimentación, laboratorio ¿qué pasa [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p class="spip"><span class="spip_document_914 spip_documents">  </span><span class="spip_document_914 spip_documents">  Por Vanesa Díaz, para  <a href="http://www.alg-a.org">alg-a</a></span></p>
<p class="spip">&nbsp;</p>
<p class="spip"> <span class="spip_document_914 spip_documents">  <img src="http://www.alg-a.org/IMG/jpg/cirugeda.jpg" height="338" width="450" /></span></p>
<p class="spip"><span id="more-161"></span></p>
<p class="spip"><em> <strong>- Santi, queríamos preguntarte sobre los espacios intermedios que encontramos desolados, por ejemplo entre las facultades de Bellas Artes de formación y después el paso gigantesco a museos, galerías, centros de arte que son más de exposición, el espacio intermedio que queda abandonado, de creación, experimentación, laboratorio ¿qué pasa con ese espacio, que nos dispersamos, nos perdemos?</strong> </em></p>
<p class="spip"><img src="http://www.alg-a.org/dist/puce.gif" alt="-" height="11" width="8" /> Es un espacio que están apareciendo personajes, grupos que están intentando meterse ahí, ese espacio hay que crearlo porque está fuera de la institución, con lo cual hay que inventárselo. Aquí creo que afortunadamente todavía no hay ese apoyo que hay en otros países, donde lo intermedio incluso está apoyado políticamente. Hay situaciones en las cuales se espera de la administración que aparezca esta gente que les proponga usar los lugares, situaciones como poco formales. Aquí todavía no existe ese político, ese técnico que esté esperando que venga una pandilla de colgaos, que van a crear una oferta cultural, unos eventos, unas situaciones urbanas que no tienen nada que ver con lo establecido en los museos, en las galerías. Como no tienen forma, ni hay cultura, ni hábitos de que existan pues no hay apoyo, con lo cual hay que inventarse con cada situación un modelo.<br />
Un modelo espacial en el cual pones en uso un lugar físico porque normalmente no tienes recursos para construir nada con lo cual tienes que estudiar y evaluar la ciudad que no se usa para ponerla en uso. Y luego otro tipo de recursos también que pueden ser económicos para producir otro tipo de situaciones a través ya de esa ocupación espacial. Las situaciones hay que inventárselas. No hay otra manera. Entonces está que desde algún lado se apoya por algunos políticos o algunas administraciones públicas pero verdaderamente no hay grandes apoyos.</p>
<p class="spip"><strong> <em>- En general, hablando de espacios, hay muchos colectivos que funcionan a nivel virtual desde hace años ¿podría ser que parte de ese proceso sea el paso a lo físico?</em> </strong></p>
<p class="spip"><img src="http://www.alg-a.org/dist/puce.gif" alt="-" height="11" width="8" /> Sí, de hecho ayer comentábamos hablando de Aula Abierta y de las trincheras de Málaga que ya hay modelos de universidad independiente virtuales y conceptualmente son muy parecidas a lo que se plantea, lo que ocurre en el caso de la cultura como está tan vinculada a procesos urbanos, o es lo que me interesa a mí y a mucha gente, inevitablemente tiene que desarrollarse en un foro local y físicamente. Las comunidades virtuales son importantes para que nos conozcamos, para que haya información, para que si van a expulsar a un grupo de gente de un edificio que han ocupado y han hecho un lugar cultural y lo podemos defender porque es un valor monumental o de uso, todas las ayudas que hay de defensas legales o precedentes o de autoconstrucción, nos sirven como información.<br />
Ahí lo de las comunidades virtuales lo veo más una herramienta de tener todos las mismas armas, pero finalmente tiene sentido y cobra sentido cuando se desarrolla localmente. Cuando haces tú, cuando le preguntas a ese político “oye que vamos a usar esto” y ves la cara que te pone, ves la oposición o ves el desconcierto y lo que ocurre aquí en Galicia no es lo mismo que lo que pueda ocurrir en Barcelona aunque hay modelos de gestión legal que puedan servirnos.</p>
<p class="spip">Yo creo que avala mucho más si la materialidad se vincula a un lugar físico, con la gente local, con los problemas de política local, yo creo que es necesario lo que le da la vida, que eso lo hace independiente también a las políticas museísticas mucho más globales. Realmente esta manera de trabajar, de poner vida a los lugares o a situaciones personales o colectivas, vinculadas a un lugar físico las hace muy, muy inclusivas.</p>
<p class="spip"><strong> <em>- Sí, más que globalizarnos, localizarnos.</em> </strong></p>
<p class="spip"><img src="http://www.alg-a.org/dist/puce.gif" alt="-" height="11" width="8" /> Totalmente</p>
<p class="spip"><strong> <em><br />
<img src="http://www.alg-a.org/dist/puce.gif" alt="-" height="11" width="8" /> Saber donde estamos.<br />
Igual desde las artes plásticas nos queda más alejado que desde la arquitectura. Es decir, los caminos, el itinerario que tenemos que seguir una vez que encuentras espacios, lugares abandonados, residuales, con mobiliario en desuso que puedes rehabilitar para todas las actividades que queremos hacer ¿qué grado de implicación hay que tener con las instituciones?</em> </strong></p>
<p class="spip"><img src="http://www.alg-a.org/dist/puce.gif" alt="-" height="11" width="8" /> Yo siempre pienso que el mínimo, el mínimo para que sea posible hacer algo. Porque realmente las veces que hemos intentado hacer algo como formal desde la institución es mucho más problemático, y realmente mucho más torpe, mucho menos eficaz. Y como las energías para hacer algo, personales, de cualquier persona, son limitadas, cuando llevas tres fraudes te agotas. El tiempo en el cual la gente decide hacer algo es muy limitado, es cierto, incluso el marco de edad se localiza muy fácilmente. Con la gente joven te das cuenta, trincheras que dos años tienen la ilusión, luego la pierden. Porque lo has intentado 10 veces y dices “mira, a tomar por culo”. Hay que buscar un equilibrio entre esas energías que hay y el tiempo para que no se agoten. Si ese tiempo ves que se agota porque la situación es lenta, a tomar por el culo, mira, es que lo estamos agotando y no vamos a permitirlo con lo cual tomamos por la cara o por la fuerza ciertas cosas que esperando no se hacen.</p>
<p class="spip"><strong> <em>- Es que ese es como el punto de partida. Cabría la posibilidad de que el punto de partida fuera la implicación directa, el entusiasmo. Tenemos antecedentes como las comunas rurales, las okupas urbanas, entonces sería situarse en un espacio para entrar a cañón y ocupar espacios. Y después está la otra posibilidad, la de negociar y llegar a acuerdos con instituciones o con otros agentes implicados sociales…Ese mestizaje ¿Dónde lo encontramos? ¿Temporalmente, de forma efímera,…?</em> </strong></p>
<p class="spip"><img src="http://www.alg-a.org/dist/puce.gif" alt="-" height="11" width="8" /> La verdad es que la forma no está clara. Yo soy de los que prefiere ocuparlo y hacerlo ya y luego negociar, luego hablamos. Porque sino es un tiempo perdido. Además en la evidencia de lo hecho está el que vas en serio. Se va en serio porque ya he perdido el tiempo, el dinero y ya está. Ahora tú lo quieres retirar. Veamos si es mejor dejarlo o retirarlo, pero ya está hecho. Porque hay veces que solicitarlo y solicitarlo no lleva a ningún lado porque no se lo cree el político que haya capacidad, ni le interesa, con lo cual dice “Paso de esta gente, ya se cansarán”.<br />
También hay una técnica política muy común que lo he podido ver yo, que es dar ilusiones continuamente: “sí, mándanos el proyecto, seguid, sí hasta ahora os dejamos este sitio pero luego 6 meses os tenéis que mover”. Y se tiene controlada a esta gente activa porque son los pocos que hay en la ciudad, yo lo he visto físicamente con uno de los colectivos más importantes de Sevilla, tenerlos mareándolos 2 o 3 años, ilusionándolos: “nos ha dicho que sí, mira, nos ha dejado la lleve de esto”. Pero están como al 10%, si lo hiciesen por su cuenta, explotarían. Y por qué, porque políticamente dicen: “a los que me pueden crear problemas los tengo controlados, sé donde están, sé lo que hacen, les doy algo pero lo que piden finalmente, el proyecto no se lo vamos a dar nunca”. Con lo cual se limpian las manos.<br />
Yo creo que en cada sitio es igual, no sabes la posición que tienen las instituciones. Si habéis consultado con todos estos técnicos que hay, si habéis agotado esa vía, directamente tomar otra. Es que formulas no hay. Lo de trincheras vino bien que partiese de una institución, primero por la juventud de la gente que era, 18 años, y si no le proponen en ese caso, nada. Y ahora han arrancado, han hecho una asociación. Claro, parece como más limpio, más bonito, el caso de la ocupación directa por la cara. Pero según el día hay que utilizar según que agentes. Ahora la administración quiere quitarnos las trincheras, incluso primero me ha apoyado, pero tenemos el trabajo hecho para pelearnos.</p>
<p class="spip">No hay una formula mágica para situarse, eso tenéis que decidirlo según la fuerza que tenga la gente, las herramientas, lo seductores que sean o lo violentos que sean. No hay formulas. Pero que son necesarias, realmente. La aparición de estas situaciones no institucionales o no planeadas tan claramente por la cultura oficial la ponen en crisis. Que aparezca esto es que hay gente que no se conforma con lo museístico, no se conforma con los centros de arte, no se conforma con las galerías.</p>
<p class="spip"><strong> <em>- O no tenemos acceso o realmente no son nuestros lugares.</em> </strong></p>
<p class="spip"><img src="http://www.alg-a.org/dist/puce.gif" alt="-" height="11" width="8" /> O a lo mejor no son vuestros lugares. A lo mejor mi lugar físico no es un museo, aunque pueda aparecer un día. Es que fundamentalmente pierde la potencia del trabajo y lo gana cuando está en la calle.<br />
Es como jugar un partidillo, yo juego un amistoso con unos amigos en un parquecito pero luego yo juego al fútbol bien en el puto campo abierto, corriendo 220 metros. Entonces claro, no hay formulas pero necesario es, como decíamos antes, sino mata la iniciativa.</p>
<p class="spip"><strong> <em><br />
<img src="http://www.alg-a.org/dist/puce.gif" alt="-" height="11" width="8" /> Después también nos sentimos desarmados en cuanto a las condiciones legales que tenemos para actuar. Ese binomio que puede existir entre artista o arquitecto con abogado.</em> </strong></p>
<p class="spip"><img src="http://www.alg-a.org/dist/puce.gif" alt="-" height="11" width="8" /> Pero eso es maravilloso. También en mi caso a mi me hacen falta abogados, y me hacen falta artistas, me hacen falta activistas y me hace falta un sociólogo. Tanto en una dirección como en otra, nos damos cuenta que esta manera de trabajar con la ciudad, con todos los agentes, gestores, económicos, legales, funcionales, históricos, te das cuenta que ni un artista tiene capacidad para hacerlo, ni un arquitecto, ni un sociólogo. O nos liamos la manta todos o no hay manera.<br />
Claro si hay una condición técnica “es que somos artistas y no sabemos si este edificio se cae”, pues llamas a un colega arquitecto como hacen los okupas muchas veces, que te llaman, me han llamado un par de veces para que yo evalúe si quitando los puntales para que puedan ocupar el sitio se les cae o no, porque los puntales los pone el propietario para meterles miedo. Vienes allí –que se quiten todos los puntales. &#8211; ¿Estás seguro? – Te lo digo yo que tengo papeles. Entonces buscad gente que tenga papeles para una cosa u otra. Es lo que se tiene que hacer. Y me da mucha rabia que colectivos de artistas a veces ven limitada su operatividad por ese tipo de cosas técnicas, exclusivamente técnicas. Igualmente nosotros manejamos menos, peor, los contenidos u otros elementos que vosotros sabéis guionizar mejor. Me parece estupendo esa incapacidad que tenemos cada uno de ciertas cosas porque obliga a llamar.</p>
<p class="spip"><strong> <em>- Ya, por último, el tema de la intemperie. Escuchaba a la gente del Labo de Lavapies diciendo que se quedaron sin lugar pero que el barrio entero sería de ellos, los subterráneos, las aceras, los bancos de parque… ¿Ese estar fuera de todo y no tener un proyecto constructivo, sino no querer construir más y no poder tener las llaves de una estación abandonada es una condición?</em> </strong></p>
<p class="spip"><img src="http://www.alg-a.org/dist/puce.gif" alt="-" height="11" width="8" /> Esta gente vienen también un poco del cabreo de haber ocupado sitios inmuebles y haberlos expulsado 3 veces seguidas. Puede ser una solución. Yo creo que una no sustituye a la otra. A lo mejor una época como estaban en el Labo en el exilio, en el solar en el que yo pude poner el Pollo y seguían allí. Son situaciones.<br />
Yo por un lado consumo ciudad porque soy botellonero y uso la ciudad en un marco horario intensivo, yo estoy en la calle 10 horas todos los días. Si cuentas la gente en un marco horario en la calle está del trabajo a casa, de la casa al trabajo, de la tienda a la casa, total hora y media en la calle. Yo soy de los que estoy 10 horas que es una manera de reivindicar el uso intensivo de la calle en marcos horarios distintos.</p>
<p class="spip"><strong> <em>- Las condiciones climáticas ayudan. No es lo mismo el sol de Sevilla que la lluvia de aquí.</em> </strong></p>
<p class="spip"><img src="http://www.alg-a.org/dist/puce.gif" alt="-" height="11" width="8" /> Claro, en verano en Sevilla no hay quien esté en la calle, por ejemplo durante 2 meses no se puede estar en la calle porque te mueres. Pero bueno son las condiciones de lo local. A lo mejor la gestión es sólo que nos den las llaves de los colegios cerrados en verano, y lo radical es que la conselleria de educación nos dé todas las llaves de los institutos que están cerrados y durante los 3, 4 meses montamos follones allí. Esa es otra vía, cada grupo buscará la vía de trabajo.</p>
<p class="spip"><strong> <em>- Por ejemplo el espacio que encontramos, las naves de RENFE, lo que les pasa es que además de la lluvia, están totalmente asilvestradas, por las ventanas entra toda clase de vegetación, bicheria, ratones ¿qué capacidad de transformación tiene ese espacio sin permisos?</em> </strong></p>
<p class="spip"><img src="http://www.alg-a.org/dist/puce.gif" alt="-" height="11" width="8" /> La que tú quieras. Lo que es raro es que echen a alguien por mejorar algo. Si ahora os ponéis vosotros a pintar la fachada ¿por qué os pueden sancionar? ¿Por arreglar? Yo me dedique a poner bancos de hormigón en la vía pública, bueno, en Vigo, llegaron dos tíos de la gerencia el otro día, era una cosa de un lugar residual por hacer una prueba. Llegaron dos tíos de la gerencia, unos señores con barba y les digo: &#8211; qué bien que han venido, me han ahorrado un viaje. Porque la duda está. &#8211; ¿qué está ocurriendo? ¿Qué estás haciendo? Pues magnifico. Digo: -Estoy poniendo bancos en la calle, bancos que no entorpecen la circulación, que no producen ningún corte del peatón, que no producen ningún daño físico. ¿Y esto es una falta urbanística? Y los dos técnicos se fueron. Si pongo bancos en mitad de una calle que jodo porque es comercial, pero si uso un lugar residual que no está usándose, estoy pintando esto, ¿Esto es delito? ¿Esto está bien o no? Lo estoy poniendo nuevo ¿es delito?</p>
<p class="spip">Ahí empieza el proyecto, estamos mejorando un bien que es propiedad pública, estamos aportando dinero y tiempo y ganas. ¿En qué punto va a llegar que nos digan que no? Nunca se sabe. No hay una formula que diga: pues en cuanto le pongáis una llave con un candado lo vamos a cerrar. Que ese puede ser uno de los grandes elementos, que vean que lo estás privatizando y te digan esto es público, no podéis.</p>
<p class="spip">Ya veremos ¿no? Pero es que el interés es general. La ocupación del sitio es un interés general porque hay eventos gratuitos, hay jornadas de puertas abiertas, hay debates en torno a la propia ciudad, o sea que todo lo que se está debatiendo objetivamente es de interés general. Entonces ahí empezará una pelea pero no se sabe. Obviamente lo que no podéis hacer es privatizarlo para ganar dinero. Eso no se puede hacer porque no es legal.<br />
Pero siempre que toda tu aportación sea para una mejora del funcionamiento de algo que está muerto tiene un punto de interpretación, es decir: tú eres, político, tu ves la política general, esto lo es, si quieres hacemos un convenio y no nos echan en 2 años, que es el mínimo tiempo para desarrollar un programa cultural interesante que es lo que estudiamos nosotros, sino pida asesoria a sus técnicos culturales y que opinen ellos. Que les parece una mierda a ellos esto, pues lo vamos a hacer de todas formas, o no, que no nos den ayuda pero que nos dejen, ya el público dirá si esto es interesante o no.<br />
O sea que todo esto es una negociación que se irá dando paso a paso. Lo típico, mientras más apoyo vean de gente que viene, gente que lo usa, del número de visitas, de repercusión en los medios como algo interesante, eso son las cosas que a un político empiezan a – oye, que esto funciona. A lo mejor dentro de 3 años dicen – a esto le vamos a poner el cartel del ayuntamiento y va a estar dentro del programa joven de aquí. Y ya diréis vosotros “pues mira esto es lo que queríamos realmente entrar en este tipo de de ayudas. Y bien, montar un museo gestionado por gente de hasta 30 años. No lo sé. – No, es que realmente preferimos cerrarlo e irnos a otro sitio y hacer la misma actividad y evaluar temporalmente como funciona que 20 tíos, 10 tíos, reciclen un lugar y le pongan vida.</p>
<p class="spip">Vamos a seguir vuestro proyecto, también tenéis que saber vosotros donde queréis moveros, hasta que limite queréis colaboración o no, o la colaboración exige la ruptura con principios vuestros.</p>
<p class="spip"><strong> <em>- Pues por lo que tú dices podemos empezar con la escoba y rastrillos.</em> </strong></p>
<p class="spip"><img src="http://www.alg-a.org/dist/puce.gif" alt="-" height="11" width="8" /> Yo creo que habéis empezado ya. Yo por las fotos que he visto habéis empezado ya, pero más limpieza, más escoba. Y bueno yo tengo que ir.</p>
<p><!-- finde_surligneconditionnel --><!-- _____________________________________documentos___________--><!--_____________________________________________jpg_______--> 		 		 	 			  		<!-- ______________________________htbox___________--></p>
<p class="cabecina5"><a href="http://www.alg-a.org/IMG/jpg/cirugeda2.jpg" rel="lightbox[Santiago Cirugeda. Entrevista]" title="entrevista a cirugeda por alg-a"><span class="spip_document_913 spip_documents spip_lien_ok"> <img src="http://www.alg-a.org/IMG/jpg/cirugeda2.jpg" alt="entrevista a cirugeda por alg-a" height="338" width="450" /></span></a></p>
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		<title>Serge Latouche: Objeción al crecimiento</title>
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		<pubDate>Mon, 06 Aug 2007 02:20:12 +0000</pubDate>
		<dc:creator>javier milara</dc:creator>
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		<description><![CDATA[Entrevista a Serge Latouche, profesor emérito de Economía en la Universidad París-XI. Se confiesa defensor del decrecimiento, y da argumentos plausibles y faciles de comprender que creo de interés para comprender nuestra situación y poder rebatir a los &#8220;Crecimientos Sostenibles&#8221; tan de moda últimamente. Curioso que este tipo de opiniones se vuelquen ya en un [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img src="http://hipercroquis.wordpress.com/files/2007/08/tierra.gif" alt="tierra.gif" height="335" width="335" /></p>
<p><font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif" size="2">Entrevista a <em><strong>Serge Latouche</strong></em>, profesor emérito de Economía en la Universidad París-XI. Se confiesa defensor del decrecimiento, y da argumentos plausibles y faciles de comprender que creo de interés para comprender nuestra situación y poder rebatir a los &#8220;Crecimientos Sostenibles&#8221; tan de moda últimamente. </font></p>
<p><font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif" size="2">Curioso que este tipo de opiniones se vuelquen ya en un diario de tirada nacional y de la importancia de La Vanguardia: </font><font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif" size="2"> &#8220;¡Necesitaremos treinta planetas como éste!&#8221;</font><span id="more-159"></span></p>
<p><font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif" size="2">Tengo 67 años, nací en Vannes y vivo en París. Soy profesor emérito de Economía en la Universidad París-XI. Estoy casado y tengo tres hijos y cuatro nietos. ¿Política? Alternativa, abogo por un cambio de modelo: ¡soy un objetor del crecimiento!Soy agnóstico. El actual crecimiento económico es insostenible: hay que frenarlo y decrecer </font></p>
<p><font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif" size="2">- ¿Se define usted como objetor del crecimiento?</font></p>
<p><font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif" size="2">- Sí. Yo objeto contra la imperante religión del crecimiento económico. Se venera el crecimiento como fin en sí mismo, se persigue siempre crecer por crecer. ¡Es algo irracional y suicida! </font></p>
<p><a href="http://turcon.org/drupal/files/images/sostenibilidad1_0.jpg" target="_blank" rel="lightbox[159]"><img src="http://hipercroquis.wordpress.com/files/2007/08/sostenibilidad1_0.jpg" alt="sostenibilidad1_0.jpg" align="right" height="251" width="241" /></a><font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif" size="2">- Yo creía que crecer era bueno. </font></p>
<p><font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif" size="2">- ¿Sí? <strong>En Europa, el producto interior bruto en 200 años se ha multiplicado por treinta. Y pregunto: ¿somos hoy treinta veces más felices?</strong> &#8211; Entendido. </font></p>
<p><font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif" size="2">- Consumimos 20 o 30 veces más, ¡eso sí! La lógica imperante es: ¡más, más, siempre más! Eso nos conduce a una colosal presión sobre los recursos naturales, a agotarlos. </font></p>
<p><font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif" size="2"> ¿Y a qué ritmo crecemos hoy? </font></p>
<p><font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif" size="2">- El crecimiento económico europeo, según el PIB, es de un 2% cada año. </font></p>
<p><font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif" size="2">- No parece tanto&#8230; </font></p>
<p><font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif" size="2">- Crecer un 2% anual sobre la ya altísima cota de producción y consumo europea ¡es muchísimo! Los recursos son limitados. </font></p>
<p><font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif" size="2">- Explotaremos más bolsas de petróleo. </font></p>
<p><font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif" size="2">- Queda menos petróleo cada día. Y su explotación es cada día más costosa.<strong> Dentro de unos quince años, un barril costará 400 dólares: ¡eso hará inviable la aviación civil! </strong></font></p>
<p><font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif" size="2">- Hallaremos nuevas fuentes de energía. </font></p>
<p><font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif" size="2">- Los científicos no son tan optimistas al respecto. Por hoy, producir un kilo de carne de vaca europea exige ¡seis litros de petróleo! </font></p>
<p><font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif" size="2">- ¿Cómo calcula eso? </font></p>
<p><font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif" size="2">- Sume el petróleo necesario para fabricar piensos, abonos, para mover tractores y la industria agroalimentaria del ramo, y el matadero, el transporte de la carne&#8230; </font></p>
<p><img src="http://hipercroquis.wordpress.com/files/2007/08/rescuing_environmentalism.jpg" alt="rescuing_environmentalism.jpg" align="left" /><font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif" size="2">- Entonces la carne se encarecerá&#8230; </font></p>
<p><font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif" size="2">- Además, esas vacas son viables porque fuera de Europa se usan territorios &#8211; para cultivar sojas y otros forrajes para sus piensos- cuya superficie equivale a ¡siete veces la de Europa! A cambio, les exportamos residuos. </font></p>
<p><font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif" size="2">- Carne por mierda. </font></p>
<p><font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif" size="2">- ¡Un 20% de los habitantes del planeta consume un 86% de los recursos del planeta! Yen la cúspide estamos la llamada clase consumidora mundial:600 millones de personas (cifra que coincide con los automóviles que circulan en la Tierra), distribuidas así: 300 millones en Europa, 200 millones en EE. UU. y 100 millones en Japón y China. </font></p>
<p><font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif" size="2">- ¡Y todo el resto de la humanidad anhelando entrar también en este club! </font></p>
<p><font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif" size="2">- Por eso la única salida sensata es decrecer. ¡Fomentar el crecimiento es insensato, sólo conduce a la debacle global! </font></p>
<p><font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif" size="2">- ¿En qué medida cada repunte de crecimiento mina recursos naturales? </font></p>
<p><font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif" size="2">- Lo medimos por la llamada impronta ecológica,que consiste en el impacto que nuestro nivel de vida tiene en el espacio bioproductivo de la Tierra. </font></p>
<p><font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif" size="2">- ¿Qué entiende por espacio bioproductivo? </font></p>
<p><font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif" size="2">- Es el espacio que nos surte de alimentos, energía, recursos: el planeta tiene 51.000 millones de hectáreas, de las que 12.000 millones son bioproductivas. ¡De ellas dependemos todos los habitantes del planeta! </font></p>
<p><font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif" size="2">- ¿Qué parte de ese espacio me nutre a mí? </font></p>
<p><font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif" size="2">- Dada la actual población de la Tierra, cada uno deberíamos sostenernos con 1,8 hectáreas de ese espacio bioproductivo. </font></p>
<p><font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif" size="2">- Dice &#8220;deberíamos&#8221;&#8230; ¿No es así? </font></p>
<p><font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif" size="2">- El actual nivel de vida de los españoles: necesita ¡4,5 hectáreas por persona/ año</font></p>
<p><font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif" size="2">! para sostenerse. Si todos los habitantes del planeta quisieran vivir como los españoles&#8230;, ¡harían falta dos planetas y medio! </font></p>
<p><font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif" size="2">- ¿Y si quisieran vivir como los franceses? &#8211; Serían necesarios tres planetas. </font></p>
<p><font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif" size="2">- ¿Y como los estadounidenses? &#8211; Seis planetas. </font></p>
<p><font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif" size="2">- ¡Seis planetas! </font></p>
<p><font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif" size="2">- <strong>De seguir creciendo al 2% anual, en el año 2050 la humanidad necesitaría ya explotar ¡30 planetas!</strong> como la Tierra para sostener tal crecimiento. Ahora consumimos el patrimonio acumulado por la Tierra en miles de años: hoy quemamos en un año lo que la fotosíntesis tardó 100.000 años en producir.</font></p>
<p><img src="http://hipercroquis.wordpress.com/files/2007/08/ft_sostenibilidad.jpg" alt="ft_sostenibilidad.jpg" align="right" /></p>
<p><font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif" size="2">- ¿Qué deberíamos hacer para frenar esto? </font></p>
<p><font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif" size="2">- Volver a una impronta ecológica igual a 1 planeta y no más: o sea, sostenernos con 1,8 hectáreas por persona y año. </font></p>
<p><font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif" size="2">- Dicte tres medidas para conseguirlo. </font></p>
<p><font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif" size="2">- ¿Sólo tres? Bien. Una: optimizar el uso de la energía, pues el grupo de estudiosos Nega-wat en un informe ha demostrado que <strong>en Francia podríamos consumir ¡cuatro veces menos energía! con similar rendimiento. </strong></font></p>
<p><font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif" size="2">- Dos. &#8211; Volver a una agricultura ecológica, con abonos naturales y sin pesticidas, y fomentar el localismo agropecuario. Y tres: dejar de derrochar cada año ¡500.000 millones de dólares en publicidad! Esto por higiene espiritual y material: en papel supone 50 kilos de bosque por persona y año. </font></p>
<p><font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif" size="2">- ¿Quiénes son los beneficiario del actual sistema? </font></p>
<p><font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif" size="2">- Grandes transnacionales como Monsanto. Y todos nosotros somos a la vez víctimas y verdugos&#8230; </font></p>
<p><font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif" size="2">- ¿Ha visto la película de Al Gore? </font></p>
<p><font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif" size="2">- Sí, y aconsejo verla porque te conciencia. <strong>Aunque no analiza la lógica del sistema</strong>, no denuncia la lógica perversa del crecimiento. <strong>No señala responsabilidades. </strong></font></p>
<p><font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif" size="2">- ¿Podemos ser ricos de modo sostenible? </font></p>
<p><font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif" size="2">- Si vinculamos riqueza a consumo material, no. Por eso nuestro mayor desafío actual consiste en redefinir la idea de riqueza: entenderla como satisfacción moral, intelectual, estética, como empleo creativo del ocio. </font></p>
<p><font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif" size="2">- ¿Y lo lograremos, profesor? </font></p>
<p><font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"><font size="2">- Lo lograríamos si todos pensásemos como piensa mi amigo el poeta Castoriadis, que siempre me dice: <strong><em>&#8220;Yo prefiero adquirir un nuevo amigo a un nuevo coche&#8221;.</em></strong></font></font></p>
<p><font face="Verdana, Geneva, Arial, Sans-serif"><font size="2"></font></font><br />
<img src="http://hipercroquis.wordpress.com/files/2007/08/81.jpg" alt="81.jpg" height="337" width="506" /></p>
<p>[via <a href="http://www.lavanguardia.es" target="_blank">La Vanguardia</a>]</p>
<p>[ Gracias a Lidia y Rocío! ]</p>
]]></content:encoded>
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		<title>Rem Koolhaas: “Tengo obsesión por el ahora” (entrevista)</title>
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		<pubDate>Wed, 01 Aug 2007 13:10:11 +0000</pubDate>
		<dc:creator>javier milara</dc:creator>
				<category><![CDATA[arquitectura]]></category>
		<category><![CDATA[contemporáneas]]></category>
		<category><![CDATA[críticas]]></category>
		<category><![CDATA[entrevistas]]></category>
		<category><![CDATA[Koolhaas]]></category>
		<category><![CDATA[transferias]]></category>
		<category><![CDATA[utopías]]></category>

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		<description><![CDATA[CATALINA SERRA, Barcelona Alto, enjuto y con una mirada entre risueña y penetrante que debe hacer tambalear a más de uno, RemKoolhaas (Rotterdam, 1944) es el arquitecto más influyente de las últimas décadas. Sus teorías —expresadas en libros como Delirio de Nueva York (Gustavo Gili), S.M.L.XL o Content—y sus proyectos —desde la Kunsthal de Rotterdam [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>CATALINA SERRA, Barcelona</p>
<p>Alto, enjuto y con una mirada entre risueña y penetrante que debe hacer tambalear a más de uno, RemKoolhaas (Rotterdam, 1944) es el arquitecto más influyente de las últimas décadas. Sus teorías —expresadas en libros como Delirio de Nueva York (Gustavo Gili), S.M.L.XL o Content—y sus proyectos —desde la Kunsthal de Rotterdam de 1992 a la Casa da Musica de Oporto, que inaugura esta semana— son seguidos y analizados con lupa por la profesión.</p>
<p>Tras obtener en 2000 el Premio Pritzker,  le fue concedido en Barcelona el Premio de Arquitectura Contemporánea de la Unión Europea-Premio Mies van der Rohe 2005, dotado con 50.000 euros y de carácter bienal, por su edificio de la Embajada de Holanda en Berlín que ha realizado su estudio OMA (Office for Metropolitan Architecture), brazo constructor de este proyecto que tiene en su estudio paralelo, AMO, su contrapartida teórica.</p>
<p><strong>Pregunta.</strong> En el terreno mediático han tenido mucha repercusión su defensa de lo enorme y también su mirada curiosa hacia el caos como organización urbana. ¿Lo refleja en su arquitectura?</p>
<p><strong>Respuesta.</strong> He sido periodista y me interesan mucho los distintos fenómenos del mundo. Algunos son caóticos y otros están muy estructurados. Es verdad que hemos estudiado condiciones autoorganizadas en África o investigado el ritmo frenético de crecimiento de las ciudades chinas, pero todo esto es una investigación personal mía y no tiene por qué estar conectada con la obra. Intento entender el contexto más amplio en el que suceden las cosas de forma que nuestras intervenciones encajen bien en este entorno.</p>
<p><a href="http://lifewithoutbuildings.net/2006/02/oma-will-eat-itself_113956380155032137.html" target="_blank"><img src="http://lifewithoutbuildings.net/oma-compare.jpg" align="left" height="378" width="500" /></a><span id="more-154"></span></p>
<p>P. El Movimiento Moderno era una propuesta de futuro y usted defiende que hay que repensar el presente a partir de la situación económica y social existente.</p>
<p>R. Personalmente, nunca me ha atraído el futuro. Tengo una obsesión por el ahora, por el presente. Como tenemos dos despachos, OMA y AMO, podemos hacer cosas que un arquitecto no puede hacer. Por ejemplo, no puede limitarse a no hacer nada porque el arquitecto es el que llega y construye, no puede decir esto está perfecto y déjelo así como está. Con AMO trabajamos ahora en un proyecto muy interesante para el Museo Ermitage de San Petersburgo y les decimos: “No hagan nueva arquitectura, piensen en lo que está ahí, analícenlo para ver cómo puede funcionar con una nueva distribución de las obras, pero no toquen nada”. Y en Pekín también estamos por la labor de conservar. Eso son aportaciones para el futuro.</p>
<p>P. Es decir, ¿que lo más revolucionario puede ser no hacer?</p>
<p>R. Sí, a veces sí.</p>
<p>P. ¿Cuáles son sus preocupaciones teóricas ahora?</p>
<p>R. Estamos acabando un libro sobre Lagos, en África, con mis alumnos en la Escuela de Arquitectura de Harvard, que aparecerá este año.Y también estoy empezando a pensar en escribir sobre el  pasado, conectado con esto de no hacer nada, pero no sé qué forma adoptará este proyecto.</p>
<p>P. Algunos críticos afirman que en sus teorías el tema social no es prioritario. ¿Es así?</p>
<p>R. La arquitectura ha sido siempre una profesión moralista y arrogante. Eso de que nosotros lo hacemos todo bien, pensando lo mejor para el mundo. Y siempre he considerado que era un aspecto muy desagradable de la profesión. En mi caso, lo que ha resultado confuso es que al contemplar con una mirada crítica y dura la situación actual parece ser que no tengo corazón o que no tengo buenas intenciones, según dicen algunos. Bueno, es cierto que detesto hablar de las buenas intenciones, pero estamos muy contentos con edificios como el de la Biblioteca de Seattle o la Casa da Musica de Oporto, y como cualquier arquitecto o ser humano estoy interesado por los temas sociales desde una óptica antropológica, como podrían estarlo los sociólogos. También somos cada vez más políticos con nuestros compromisos de cara a Europa, que es un aspecto muy importante de toda nuestra visión en el estudio.</p>
<p>P. La portada de Content, en la que caricaturizaba a Bush, Sadam Husein y otros políticos, ¿era un manifiesto o una broma?</p>
<p>R. Un manifiesto, por supuesto. Creo que los arquitectos deberían convertirse en algo mucho más político, más antropológico y más económico.</p>
<p>P. Las ciudades europeas han entrado en una carrera por conseguir la mejor arquitectura como atracción turística. ¿Es un fenómeno que favorece la arquitectura?</p>
<p>R. Aunque es algo que puede ofrecer más oportunidades y elevar las expectativas, básicamente me parece un fenómeno malsano porque presiona e incide en el aspecto espectacular a expensas de la seriedad y, paradójicamente, también de la creación y la invención verdadera. La arquitectura solía ser la expresión más seria de los valores del ámbito público y ahora esto se está desdibujando cada vez más. Tal vez por esto hemos ganado este premio, porque el edificio de Berlín es muy serio, no un gancho para el turismo.</p>
<p>P. ¿En qué fase está su proyecto del Palacio de Congresos para Córdoba?</p>
<p>R. [Koolhaas cede la palabra a su socia en OMA, Elle van Loon]. Lo presentamos dentro de dos días y confiamos en que en dos meses podrá empezar la construcción. Intentamos que el proyecto sea un espacio más público de lo habitual, que tenga vida siempre, no sólo cuando haya congresos.</p>
<p>P. ¿Construirá el macroedificio para la televisión de Pekín? R. Sí, ya lo estamos construyendo. Rompe el esquema del rascacielos típico y provoca un movimiento circular entre las diferentes funciones de la emisora. Pekín es una ciudad gestionada con unas reglas muy serias de planeamiento. Por esto es un proyecto importante para nosotros, ya que es un auténtico compromiso con su civilización.</p>
<p>Publicado en EL PAÍS, martes 12 de abril de 2005</p>
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