post Category: contemporáneas, críticas post Comments (0) postOctober 24, 2006

Velocidad e información. ¡Alarma en el ciberespacio!
por Paul Virilio

[artículo aparecido en "Le monde diplomatique", Agosto de 1995]

Los fenómenos asociados de inmediatez e instantaneidad son en nuestros
días uno de los problemas más apremiantes que confrontan
las estrategias políticas y militares. El tiempo real prevalece
sobre el espacio real y la geosfera. La supremacía del tiempo real,
la inmediatez, sobre espacio y superficie es un hecho consumado y tiene
un valor inaugural (anuncia una nueva época). Algo correctamente
evocado en un anuncio francés elogiaba con estas palabras los teléfonos
celulares: “el planeta Tierra nunca ha sido tan pequeño”. Es un
momento dramático en nuestra relación con el mundo y para
nuestra visión del mundo.

Hay tres barreras físicas establecidas: el sonido, el calor y
la luz. Las dos primeras ya han sido superadas. La barrera del sonido ha
sido barrida por el super e hipersónico avión, mientras la
barrera del calor es penetrada por el cohete que saca a seres humanos fuera
de la órbita de la Tierra para aterrizar en la Luna. Pero la tercera
barrera, la de la luz, no es algo que se pueda traspasar: te estrellas
contra ella. Es precisamente esta barrera del tiempo la que confronta la
historia en el día de hoy. Haber alcanzado la barrera de la luz,
haber alcanzado la velocidad de la luz, es un hecho histórico que
deja la historia en desorden y confunde la relación del ser viviente
con el mundo. El sistema político que no hace esto explícito
desinforma y engaña a sus ciudadanos. Tenemos que reconocer aquí
un cambio principal que afecta a la geopolítica, geoestrategia,
pero también por supuesto a la democracia. puesto que ésta
última es tan dependiente de un lugar concreto, la ciudad.

El gran evento que amenaza para el siglo XXI en conexión con
esta velocidad absoluta es la invención de una perspectiva de tiempo
real, que suplantará a la perspectiva del espacio real que fue inventada
por los artistas italianos del Quattrocento. Todavía no ha sido
suficientemente enfatizada con cuanta profundidad, la ciudad, la política,
la guerra y la economía del mundo medieval fueron revolucionadas
por la invención de la perspectiva.

El ciberespacio es una nueva forma de perspectiva. No coincide con la
perspectiva audiovisual que ya conocemos, Es una perspectiva completamente
nueva, libre de cualquier referencia previa: es una perspectiva táctil.

Ver a distancia, oir a distancia: esa era la esencia de la antigua perspectiva
audiovisual. Pero tocar a distancia, sentir a distancia, esto equivale
un cambio de perspectiva hacia un dominio que todavía no se abarca:
el del contacto, el contacto a distancia, el telecontacto.

Junto al levantamiento de las superautopistas estamos enfrentándonos
a un nuevo fenómeno: la pérdida de orientación. Una
pérdida de la orientación fundamental que complementa y concluye
la liberación social y la realización de los mercados financieros
cuyos nefastos efectos son bien conocidos. Se está haciendo una
duplicación de realidad sensible en realidad y virtualidad. Amenaza
una estereo-realidad de géneros. Una pérdida total de los
comportamientos del individuo que amenaza con ser abundante. Existir es
existir – in situ -, aquí y ahora, – hic et nunc -. Esto es precisamente
lo que se está viendo amenazado por el ciberespacio y lo instantáneo,
la información globalizada fluye, lo que hay delante es una distorsión
de la realidad; es un shock, una conmoción mental, y este resultado
debería interesarnos. ¿Por qué?: Porque nunca ningún
progreso en una técnica ha sido llevado a cabo sin acercarte a sus
aspectos negativos específicos. El aspecto negativo de estas autopistas
de la información es precisamente esa pérdida de la orientación
en lo que se refiere en la alteridad (el otro); es la perturbación
en la relación con el otro y con el mundo.

Es obvio que esta pérdida de la orientación, esta no-situación,
va a anunciar una profunda crisis que afectará a la sociedad y por
lo tanto a la democracia. La dictadura de la velocidad al límite
chocará cada vez más con la democracia representativa. Cuando
algunos ensayistas se dirigen a nosotros en términos de “ciberdemocracia”,
de democracia virtual; cuando otros afirman que la “democracia de opinión”
va a reemplazar a la “democracia de partidos políticos”, uno no
puede dejar de ver nada que no sea esa falta de orientación en asuntos
de política, de los cuales el “media-comp” de Mayo de 1994 de Silvio
Berlusconi fue una prefiguración de estilo italiano. La llegada
de la era de los videntes y los sondeos de opinión necesariamente
avanzarán con este tipo de tecnología. La palabra globalización
es una farsa. No hay globalización, sólo hay virtualización.
Lo que está siendo efectivamente globalizado es el tiempo. Ahora
todo sucede dentro de la perspectiva del tiempo real: de hoy en adelante
estamos pensados para vivir en un sistema de tiempo único(1).
Por primera vez la historia va a revelarse dentro de un sistema de tiempo
único: el tiempo global. Hasta ahora la historia ha tenido lugar
dentro de tiempos locales, estructuras locales, regiones y naciones. Pero
ahora, en cierto modo, la globalización y la virtualización
están inaugurando un tiempo universal que prefigura una nueva forma
de tiranía. Si la historia es tan rica, es debido a que era local,
fue gracias a la existencia de tiempos limitados espacialmente que no hicieron
caso a algo que hasta ahora sólo ha ocurrido en la astronomía,
el tiempo universal. Pero en un futuro muy cercano, nuestra historia sucederá
únicamente en tiempo universal, es, en sí mismo el resultado
de la instantaneidad. De este modo vemos por un lado al tiempo real sustituyendo
al espacio real. Un fenómeno que está haciendo de ambas distancias
y superficies algo irrelevante en favor del “time-span” (tiempo de duración),
y un extremadamente corto tiempo de duración en esto. Por otro lado
tenemos el tiempo global, perteneciente al multimedia, al ciberespacio,
increíblemente dominando la estructura del tiempo local de nuestras
ciudades, nuestras vecindades. Tanto que hay un debate para sustituir el
término “global” por “glocal”, una concatenación de las palabras
local y global. Esto surge de la idea de que lo local ha llegado, por definición,
a ser global y lo global, a ser local. Tal deconstrucción de la
relación con el mundo no está desprovista de consecuencias
en la relación entre los propios ciudadanos, nada se obtiene sin
que se tenga también algo que perder. Lo que se ganará de
la información y la comunicación electrónica necesariamente
provocará una pérdida en alguna otra cosa. Si no somos conscientes
de esa pérdida y no la tenemos en cuenta, lo que ganemos carecerá
de valor. Esta es la lección que debe aprenderse del previo desarrollo
de la tecnología de los transportes. La realización del servicio
de ferrocarril de alta velocidad ha sido posible sólo porque los
ingenieros del s. XIX habían inventado el sistema de bloqueo automático(2)
que es un método para regular el tráfico de forma que los
trenes son acelerados sin riesgo de catástrofes ferroviarias. Pero
hasta ahora la ingeniería de control del tráfico en las autopistas
de la información brilla por su ausencia. Hallamos aquí otro
punto importante: que ninguna información existe sin desinformación,
y ahora un nuevo tipo de desinformación está poniéndose
a la cabeza y es totalmente distinta a la censura voluntaria. Tiene que
ver con cierto tipo de obstrucción de los sentidos, una pérdida
de control sobre la razón de los géneros. Aquí yace
un nuevo y mayor riesgo para la humanidad procedente de la multimedia y
los ordenadores. Albert Einstein ya lo había profetizado en la década
de los cincuenta, cuando habló sobre la “segunda bomba”. La bomba
electrónica, después de la atómica. Una bomba por
la cual la integración del tiempo real será a la información
lo que la radioactividad es a la energía: La desintegración
no afectará sólamente a las partículas de materia
sino también a la gente que compone nuestras sociedades.

Esto es precisamente lo que se puede ver en el trabajo con la masa de desempleo,
los trabajos unidos y el brote de empresas deslocalizadas. Uno podría
suponer que del mismo modo que el surgimiento de la bomba atómica
provocó la rápida elaboración de una política
de disuasión adaptada al s. XXI, ésta podría ser
una forma de disuasión para contrarrestar el daño causado
por la explosión de información ilimitada. Éste
será el mayor accidente del futuro, el que viene detrás
de la sucesión de accidentes que fue específica de la
era industrial. (Así mientras barcos, trenes, aviones o plantas
nucleares fueron inventadas, naufragios, descarrilamientos, accidentes
de aviación y el desastre de Chernobyl también fueron
inventados al mismo tiempo…) Después de la globalización
de las comunicaciones se debería esperar un tipo generalizado
de accidente, sería algo como lo que Epicuro llamó el
“accidente de accidentes” (y Saddam Husseim seguramente llamaría
la “madre de todos los accidentes”). El colapso de la bolsa es una mera
figura de ello sin importancia. Nadie ha visto este accidente generalizado
todavía. Pero vigila si oyes hablar sobre la “burbuja financiera
en la economía”: una metáfora muy significativa es utilizada
aquí y hace aparecer visiones de algún tipo de nube recordándonos
algunas otras nubes tan espantosas como las de Chernobyl…Cuando uno
se cuestiona sobre los riesgos de accidentes en las autopistas de la
información la finalidad no es la información en sí
misma sino la absoluta velocidad de los datos electrónicos. El
problema aquí es la interactividad. La ciencia de los ordenadores
no es el problema, sino la comunicación por ordenadores, o más
bien el (todavía no completamente conocido) potencial de la comunicación
por ordenadores. En los USA, el Pentágono (origen de internet)
está incluso hablando en términos de una “revolución
de lo militar” junto con una “guerra de conocimiento”, que podría
sustituir a la guerra de cerco, de la cual Sarajevo es un trágico
recordatorio. Cuando Eisenhower dejó la Casa Blanca en 1961 apellidó
el complejo militar – industrial “como una amenaza contra la democracia”.
Sabía de lo que estaba hablando, ya que él ayudó
a construirlo en primer lugar. Pero llega 1995, momento en el que el
complejo militar informático está tomando forma con algunos
líderes políticos americanos, más notablemente
con Russ Perot y Newt Gingrich, que hablan sobre la “democracia virtual”
[3] en un espíritu con reminiscencias del misticismo fundamentalista,
¿cómo no alarmarse?. ¿Cómo no ver las outlines
de la cibernética convertidas en una política social?
El narcocapitalismo del wired world, el poder sugestivo de las
tecnologías virtuales no tiene paralelo. Al lado del ilícito
narco-capitalismo basado en drogas, que está actualmente desestabilizando
la economía mundial, se está construyendo rápidamente
una narco-economía de comunicación por ordenadores. La
cuestión sería si los paises desarrollados no están
jugando con tecnologías virtuales para devolver la pelota a los
países subdesarrollados que están, especialmente en Latinoamérica,
viviendo de la producción ilícita de drogas químicas.
Cuando uno observa cuánto esfuerzo de investigación en
tecnologías avanzadas se ha canalizado en el campo del ocio (videojuegos,
gafas de realidad virtual, etc…). ¿Debería este potencial,
sometido e instantáneo, que está siendo desencadenado
por estas nuevas técnicas en las poblaciones, permanecer oculto?.
Algo está flotando entre nosotros que parece un “ciberculto”.
Debemos saber que las nuevas tecnologías de conocimiento sólo
promoverían la democracia si, y solamente si, nos oponemos desde
el principio a la caricatura de la sociedad global que es tramada para
nosotros desde las grandes empresas multinacionales lanzándose
a sí mismas, en una marcha peligrosa, a las autopistas de la
información.;


1. “Le temps unique”, en francés. Esta es
una referencia a la ahora casi paradigmática editorial “La perseè
unique” de Ignacio Ramonet, en Le Monde Diplomatique, Enero de 1995.2. El sistema de bloqueo automático consiste
en separar una red de ferrocarril en segmentos, cada uno protegido por
una señal de acceso. Un tren recorriendo un segmento automáticamente
lo cierra (mientras al segmento previo sólo se puede acceder con
una reducida velocidad). Este sistema permite a una hilera de trenes correr
a alta velocidad dentro de una distancia controlada ( dos bloqueos por
ejemplo, típicamente, 3 1/2 millas entre cada uno). Este sistema
no puede prevenir totalmente colisiones frontales, y es por lo tanto utilizado
mejor en redes ferroviarias de varias vías.[via aleph-arts]

Acerca de Paul Virilio:

Arquitecto, urbanista, filósofo, su pensamiento
describe una visión integral de lo urbano y de la urbanística
dentro de un sistema tecnológico avanzado, donde la velocidad
(el tiempo), la información y las redes juegan un papel determinante.
La civilización actual se diferencia por un rasgo: la velocidad,
que entraña incertidumbre, riesgo… accidente. Las catástrofes
no son nuevas, pero hay una vértigo cultural nacido de la aceleración
del ritmo de la historia. El mundo de los medios de comunicación
y el desarrollo de la cibernética aparecen de forma continua
en su obra. Describe los problemas de una sociedad de la información
donde el ciudadano se ve sometido a procesos de simulación
de abundancia que esconden la realidad de la desinformación.

Desde una visión determinista del desarrollo tecnológico,
la crítica de Virilio entiende que las nuevas técnicas
secuestran, seducen, simulan la realidad, ‘hacen desaparecer la realidad’.
Para Virilio, la primera de las seducciones de la tecnología
es la velocidad, la capacidad de romper lo previsible, como instrumento
de control y dominación, pero también de riesgo, de
precipitación hacia un ‘nuevo desorden mundial’, porque ‘parar
significa morir’. El vértigo de la aceleración hace
que la información conocida no coincida con la realidad sobrevenida,
porque la realidad va más rápida que la información.
Por ello, controlar la tecnología, la velocidad del cambio,
es controlar la sociedad, el espacio y la información.
Las guerras por el control han conocido el desarrollo de la bomba
atómica, la bomba genética y, más tarde, según
el pensador francés, la ‘bomba infromática’, que, desde
una visión pesimista, enuncia como el anticipo de la nueva
Babel, en un mundo atemorizado por el narcotráfico informatizado,
el terrorismo, las armas ‘inteligentes’.
La crítica ácida de Virilio, que contrastó con
radicalidad durante los años de literatura tecnocéntrica
complaciente, ha cobrado actualidad tras el 11 de septiembre de 2001
y de las guerras preventivas. En su libro Estrategia de la decepción
habla de los ‘ataques automáticos’ dirigidos por los Estados
Unidos contra los ‘Estados delincuentes’, basados en la ilusión
tecnológica desarrollada por Washington tras la caída
del muro de Berlín.
Virilio retoma a Wiener
en los fundamentos de la cibernética para descubrir en el desarrollo
de la tecnología las claves de un nuevo totalitarismo. Si la
cibernética es la gestión la red de lo humano en su
dimensión individual y social, la aceleración tecnológica,
la velocidad de la técnica se convierte en poder y la velocidad
de la cibernética en ‘tiempo real’ se hace poder absoluto.
La globalización –la ‘mundialización del tiempo y la
velocidad’- es, por consiguiente, el acotamiento espacial del control
a través del dominio tecnológico. Al tiempo, esa velocidad
se desprende de los referentes históricos, los aleja y oculta,
por lo que la historia se transforma en mera estadística.
Relevantes son sus reflexiones sobre el mundo de la imagen, ya que
aúna y superpone en el imaginario individual y social los distintos
planos de visualización. Para Virilio no hay imágenes
autónomas. La imagen mental, la imagen virtual de la consciencia,
no se puede separar de la imagen ocular de los ojos, ni se puede tampoco
separar de la imagen corregida ópticamente. Enuncia un conjunto
indivisible: imágenes mentales, biológico-oculares,
físico-ópticas, gráficas o pictóricas,
fotográficas, cinematográficas, videográficas,
holográficas e infográficas. Forman una sola y misma
imagen, como ‘enorme nebuloso filosófica’, como una extensión
bio-tecnológica de percepción-interpretación,
que supone una mutación en el régimen de interacción
individual y social. Las imágenes electrónicas, dinámicas
y modelables por su definición numérica, crean un nuevo
estatuto, una nueva cultura en el conjunto de las relaciones sociales
y políticas. Pero sobre todas las imágenes se impone
el flujo dirigido de las imágenes virtuales, recreadas por
el culto a la cirugía estética de lo digital, con representaciones
publicitarias idealizadas que ocultan las miserias de la realidad.

[via infoamerica]

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