post Category: arte post Comments (0) postOctober 17, 2006

Stupa

La importancia histórica de la obra de Turrell reside en su habilidad para profundizar en el modo en que se vive la luz, así como en su capacidad para aislar estos aspectos y presentarlos al espectador a través de cada obra. Más que transmitirle lo que él ha descubierto, pretende que sea el espectador quien lo descubra con su propia experiencia. A través de sus obras el artista ofrece la posibilidad de comprender los diferentes aspectos de la luz, de la energía solar y del comportamiento de la retina ante los cambios de luz.

El artista se describe a sí mismo como escultor de la luz, de la que ha aislado ciertos aspectos, creando con ello un arte sin objeto que parece estar hecho de luz sólida. Los resultados son del todo subjetivos y dependen enteramente de la experiencia individual que pueda vivir cada visitante con la obra. Resulta extraordinario en la obra de Turrell el hecho de que deje que sea el visitante quien decida donde colocarse en el espacio que le rodea. No hay imagen, no hay ningún punto en concreto hacia donde mirar.

La obra más importante de Turrell es el Proyecto del Roden Crater ubicado en Arizona, el volcán extinguido que, desde hace tres décadas, está transformando en laboratorio. Paralelamente a este proyecto, Turrell también ha trabajado en otros proyectos arquitectónicos como es el caso de la obra diseñada para la fundación NMAC, Stupa, una obra de gran complejidad que forma parte de la serie de espacios para la luz conocidos como Sky Spaces (espacios para el cielo) muchos de los cuales surgen a raíz de los estudios realizados en el Roden Crater. Stupa es una obra ubicada bajo el nivel de la tierra, por lo tanto invisible desde el exterior, en la que el espectador a través de un túnel entra dentro de una pirámide en la que están presentes todos los tres elementos; tierra, agua y aire. En el interior de la pirámide se encuentra una stupa de piedra rodeada de una piscina de agua. Las Stupas son cúpulas redondas dentro de la arquitectura budista, las cuales a través de su forma y posición, producen el efecto de acercar al espectador al cosmos. El acceso a la stupa a través de un pasadizo desemboca en un cuarto de luz abierto al cielo donde el visitante puede sentarse a contemplar los cambios de luz y la ambivalencia respecto a los limites de a percepción en el que uno se encuentra en la dificultad de saber dónde acababa la luz y empieza la estructura. En este al igual que en la mayoría de sus proyectos, la luz no sólo tiene textura, sino que adquiere sustancia y posición.

Acerca de James Turrell:
Desde 1961 hasta 1965 estudia psicología, matemáticas, historia del arte y otras asignaturas científicas como geología y astronomía en el Pomona College en Claremont, California. Más tarde, participa en un programa experimental en la Universidad de California en el que sus investigaciones combinaban el arte y la tecnología.

En 1966 James Trurrell alquiló un antiguo hotel en Ocean Park (California) para utilizarlo como estudio y espacio expositivo; estableció nuevos huecos en las paredes y techos, controló la luz abriendo y cerrando las persianas, hizo que los rótulos de neón de las tiendas, los semáforos y los faros de los coches fueran parte de su obra. Sin duda, la experiencia en Mendota Hotel es fundamental para comprender la forma en la que este artista extraordinario convierte la luz en una cosa, jugando con las sombras y obligando al público a llegar a otra percepción.

A finales de los sesenta, Turrell trabajó en el Art & Technology Program de la Universidad de California, en colaboración con Los Angeles County Museum, lo que le permitió conocer al psicólogo Edward Wortz, que había estudiado los cambios en la percepción experimentados por astronautas en el espacio exterior. Investigaron ciertas técnicas de privación sensorial, situando a los sujetos en un espacio insonorizado con un campo visual homogéneo, y también emplearon máquinas EEG para medir las variaciones de las ondas cerebrales; estaban interesados en los llamados “ritmos alfa”, ondas cerebrales que se liberaban básicamente cuando el individuo estaba meditando. Por otro lado, en un cuenco semiesférico producían un “velo de luz” uniformemente blanco, el llamado Ganzfeld que será utilizado por Turrell en obras en la que el campo visual es amplio y, a menudo, desorientador, destinado a estimular la conciencia perceptual del espectador.

James Turrell ha estudiado con pasión la forma con la que el ser humano percibe la luz y, a través de ella, la concepción que éste aprehende del espacio. Durante su larga carrera, Turrell ha convertido la luz en un objeto con el que extraer e implementar la sensualidad emanada de nuestras sensaciones y, por defecto, la vivencia placentera y la reflexión derivada de ellas.
En Roden Crater, un volcán apagado o dormido en Arizona, ha trabajado desde hace treinta años en su gran obra, un fabuloso proyecto cuya culminación está prevista para el año 2006.
Su trabajo más reciente explora la desaparición de las barreras en la arquitectura existente a través de las instalaciones de luz.

BigRed, 2002
[textos extraídos de la web de la Fundación Montenmedio]

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